Diario de un contable
Como buen contable soy un tanto ordenado y metódico, por eso creo que debeo empezar por el principio. El verano no se hizo para trabajar ni tampoco para verlo desde interior de los edificios, a través de sus ventanas. Pero la situación es esta: me encuentro dentro de ese edificio y por sus ventanas veo la vida pasar, en los momentos en que los papeles me dejan libre.
El aburrimiento y la soledad es cotidiana, convivo con ellas e incluso soy su amante. Mi actividad diaria es antagonónica a cualqier actividad. Tengo una "compañera" que casi no habla en todo el día.
El reloj de propaganda de un cliente no deja de atosigarme con sus tres brazos inermes, pues a vees creo que se vuelven atrás para torturarme.
Las nóminas de tres "compañeros" quedan pendientes de revisión y los reintegros de 2005 no cuadran. Creo que deberíamos meterle fuego a la empresa. Mejor dejamos el aspecto pirómano para el invierno en que hace más frio.
La situación dejada por el anteríor contable es caótica, por decir algo. Las obligaciones propias a este trabajo no las realizaba. Se inventaba los balances y los movimientos de los bancos. Incluso se llevó dinero de la empresa para sus labores de político en su pedanía. No salgo de mi asombro.
Las cotizaciones del campo son:
Cotizaciones generales: 15'50 %
Accidentes de trabajo y enfermedades: 2'75 + 1'75= 4'5 %
Otras:
Desempleo: 4'98%
Fonfo de Garantía Salarial: 0'40 %
La base de cotización en el resto es inferior a la remuneración total. Que se utilizará sólo para el epígrafe de accidentes.
¿No crees que con semejante compañero estaremos cuerdos?
Pues todo lo que nos toco es así. Uy! que viene mi jefe y si me pilla no haciendo nada la bronca sera grande. chao.