La especialización
Nos muestran como modelos aquellos que destacan en una parcela de la vida. En la especialidad para la que fueron entrenados y adiestrados desde su terrible infancia. No por haber sido más difícil que la de cualquiera, sino en contraposición a la idea preconcebida de la infancia como periodo placentero y sin obstáculos. Guiados por un romanticismo como el oscuro vientre materno al que los humanos pensamos en volver.
Esa especialización no los habilita para el resto de situaciones y aspectos de la gran maquinaria de toda sociedad. Aunque el conjunto admira sobremanera a los primeros e ignora al resto de personas. La historia nos muestra un proceso de especialización de individuos y grupos hacia determinadas tareas que han ido cubriendo las necesidades de cada época.
El número de ciencias y técnicas han ido aumentando hasta hacerse imposible saber ni su nombre y número. Donde hace siglos una persona realizaba infinitas operaciones y menesteres,parecidos al de su compañero o hermano, hoy realiza muy pocos. La especialización era simple, con pocas categorias o variedades de vida, donde el comportamiento individual decantaba el lugar a ocupar.
El adiestramiento por medio de oscuros ritos que enajenan y seducen a la voluntad. Como antiguos hechiceros e ilusionistas que repiten hasta puntos místicos aquellos movimientos rítmicos que secuestran la razón, conduciéndola hacia lugares inimaginables.
Nos conducen hacia mundos grupales con unas reglas propias, asi como sus dioses y demonios. Incluyendo todo tipo de estructuras y relaciones cerradas, en fín hacia un nuevo esoterismo.
Sin embargo el grado de adiestramiento va en aumento, y la conciencia de ser un experimento contra la voluntad ahoga la imaginación y la creatividad. Pero no todos los adiestramientos son iguales ni tiene igual valor. Este le es dado distintas razones. Algunos, los más extraños, y en apariencia inútiles para el resto del colectivo, son los más admirados. No así los pequeños que hacen girar las gigantescas ruedas del mecanismo social.
Igual que la romántica idea que hizo nacer en Granada su Alcaiceria, sobre un antiguo mercado. Dibujándonos un pasado moro que sólo existió en sus mentes anhelantes de un pasado glorioso. Remitiéndonos del medievo una idea sobrenatural e idílica tan distante del oscurantismo y olvido precedentes, como de su verdadera realidad, tan dispar y variada.
Creadores a un tiempo de las ideas modernas en multitud de campos, como la política. Uniendo la historia con los pueblos, surgiendo nacionalismos falsos, alejados de un internacionalismo aún no esbozado. Uniendo conceptos tan lejanos entre sí, como cultura y tradición con esquemas políticos e ideas de organización colectiva. Estas aunque necesarias siempre limitan la libertad individual y aquellos niegan nuevas formas de hacer y soñar. Pero es dentro de ellos, bien aceptándolos, adorándolos, ignorándolos o intentando reformarlo donde encontramos el caldo de cultivo adecuado para vivir, como nosotros y ellos nos dan a entender.
Sin olvidarnos de nuestros viejos instintos y funciones biológicas hormonalmente controladas, que dejan siempre un hueco vacio para la imaginación, el misterio e incluso la intervención divina.
Todas las muestras de adoración personal son infames reflejos de ruines pensamientos conjuntados con ignorantes acciones. Donde aún se puede comprar el sexo, la libertad y el pensamiento de cualquier persona, ese es un buen lugar donde vivir.