Profesora en China

Los intentos de modernización se veían por todas partes. Yantsa donde nació Mao fue el lugar donde la destinaron a finales de los años setenta. Una americana conocería al fín esta fascinante cultura, un país desconocido para ella. Iba a ser profesora, sus alumnos esperaban un gran discurso al que ella no estaba prepararada. Ella una ciudadana de Nueva York, licenciada, con algún master y casi a punto de terminar un doctorado en cultura asiática. El discurso ofendió a los estudiantes por su falta de humildad.
Los dormitorios están muy llenos y la luz está limitada por ello los alumnos estudian en la calle. La establecieron en tres habitaciones, como para una familia numerosa, ella se dentía desconcertada, para ellos era un honor y para ella una ofensa.
Al amanecer todos hacían ejercicios gimnásticos al oir los altavoces instalados a tal fin. Ella se despertó desorientada, en el desayuno casi no comió nada. Su sistema de enseñanza no encajaba en aquel ambiente. Le pusiseron una asistente para las tareas de la casa, no comprendía el no tener llave de la vivienda, pues en China no existían llaves pues no tenían nada que esconder.
Al poco deseó marcharse, pero esto culparía a la asistenta, una inocente en este caso, pues estaban predispuestos a culparla. Se une desde el principio con un muchacho, en China todo son tres pasos adenlante y dos atrás. Sorprende a la muchacha con un hombre la situación es embarazosa. Despues descubre que este es casado.
Trataron a Mao como lo hicieron con los emperadores durante más de 4.000 años. Estas personas aceptan las jerarquías, no se lo plantean, son sumisos y obedientes como búfalos.
El pasado siempre martillea en sus cabezas y es una losa que deben de cargar. Las mujeres soportan la mitad del cielo la más pesada. Tras la revolución las bodas ya no son concertadas por los padres sin consentimiento previo de la pareja.
Por medio de alianzas a la antigua entabla amistad con su asistenta-guardiana, conociendo ámbas secretos mutuos que seían delatadores. Se crea un equilibrio base para una futura relación prometedora. Las historias de amor unen a las personas y pueblos, nos acercan más directamente a otras realidades, nos ofrecen perspectivas reales y nos sumergimos en ellas. Esto le sucedió a la protagonista que se introdujo en una senda de la que no le resultaría fácil escapar, pues las atracciones son irrefrenables y el sexo no tiene vuelta atrás.
Un golpe poderoso los devuelve a la realidad donde vuelven a ser extraños forzados por las circunstancias y el amor se vuelve arriesgado por lo prohibido y cada encuentro es una aventura suprema de excitación, cada segundo absorbido a fuertes tragos.
Los chinos son igual a patos mandatines que escogen una pareja para toda la vida, mientras esta continua para la gente sencilla en interminables ciclos estacionales.
Las relaciones inmorales eran hechas públicas, y la amistad puede ser herida por un hecho fortuito, dado que un secreto salió a la luz pública. Se la llevan con la resignación de un hormiga a realizar trabajos forzados por mantener relaciones ilicitas pero no delata a la amiga. Traicionada por un hombre sin honor y con poder para llamar a la puerta adecuada.
El equilibrio es inestabilidad, la situación es delicada y frágil. Cualquier novedad es motivo de zozobra y hasta lo más insignificante es muy importante. La situación se precipita hacia una boda inminente, que la protagonista se niega a aceptar tras haber perdido el control de la situación. Se siente victima de un chantaje emocional. Los puntos de vista son distintos pero la integridad física del muchacho pesa mucho en la decisión. La situación se complica mucho más con algunos disturbios que precedieron a los sucesos en Tiamnanment. El muchacho se proclama candidato para el congreso del pueblo, de la generación que no olvida la época oscura de la revolución cultural.
Luchaban contra la burocracia y el feudalismo, ahora las ideas se mezclan con el amor. Y renace un viejo dilema, la estabilidad sentimental contra las ideas de un revolucionario. Es una dicotomía contradictoria y un situación dantesca.
Lo actual e inmediato vence al futuro y a la ilusión de una nueva vida de un cambio en el ánimo de la protagonista. El muchacho opta por sus ideas e intentará luchar por detenderlas, con un huelga de hambre.
El compromiso se rompió, los planes de boda son papel mojado y esta es un sueño convertida en pesadilla de la que resultará difícil salir sin graves lesiones en el alma de ambos. El permiso para celebrar la boda ha llegado, las influencias parecen enormes, el amor en el es verdadero, como sólo lo hacen los animales, por completo. El amor se confunde con la compasión y una dude recorre sus mentes y deciden casarse.
El papel abrió todas las puertas y le concedieron el permiso para salir de China tras numerosos regalos. Lejos de allí la llevarán el el corazón. Allí donde sopla continuamente el viento cálido y el viento frio, donde las gentes miran al cielo para predecir un cambio de viento, nunca la podrán olvidad China. Mientras a estos protagonistas les sucedía esto yo me esforzaba por encontrar información de este país fascinante, por bibliotecas, facultades, en libros, revistas, periódicos, etc. Para completar un monográfico sobre estructura económica de China que desde aquél momento me cautiva. Me afanaba por descifrar una realidad desconocida y una sociedad distinta. Información que pasé en una vieja máquina de escribir en un eterno fín de semana. Los dedos se incrustaron en la máquina y la información se plasmó en el papel mintiendo de una realidad, pero interpretando sus distintas cifras con algunas interpretaciones ajenas. En un intento de objetividad al unirme a mis dos compañeros y discutir sobre el tema, casi nos transportamos a miles de km en un momento. Tan distantes de la historia narrada antes, tan humana y tierna, por contra la nuestra con sus datos y cifras acumuladas, con argumentos económicos, tan fría y distante.
Ahora en la lejanía del tiempo aún deseo conocer una realidad deseosa de ser conocidada. Aún a costa de sufrir una grave desilusión, pero espero ver su cielo, respirar ese aire, vivir un monzón, ver su muralla, comer sus arroces, conocer su inmensidad, sus desiertos, rios, pantanos y montañas. Pero lo que de verdad ansió es conocer su gente, los juegos de sus niños, vivir sus ritos, lamer sus sudores, conocer sus gustos y olores. En fín vivir su distinta realidad, su mundo.