Los medios de comunicación
Pero sólo tenemos nuestra realidad y el medio que nos acerca a esas otras realidades distantes y ajenas es la televisión, auque el punto de vista ajeno nos sirve de sucedaneo de viajes y aventuras en los que conocer personas y lugares. También puede retrotraer algún aventurero tras sufrir desilusiones con las visiones de los lugares soñados recreados por la televisión y que quedó grabado en su memoria un día nublado de invierno.
La cultura, el ocio y la lectura tambíen son adecuados para realizar espléndidos saltos mentales en el espacio y el tiempo. Así como llevarnos a la reflexión y descubrimiento de laberintos de personas e intelectos que nos ofrecen los libros.
Las críticas realizadas a los diferentes medios de comunicación no son injustificadas pero si desmesuradas. No existe una mente maquiavélica que teja a su parecer la cantidad de información y de vivencias que la multitud de medios nos hacen llegar. Todo esfuerzo de comunicación, toda persona que tenga algo que decir debe ser escuchada. Siempre encontraremos algo del misterio humano en su mensaje, aún a riesgo de ser este muy poco.
El esfuerzo necesario para separar el grano de la paja es del individuo. Debiendo elaborar su propio vino con que embriagar su alma, calmar sus inquietudes y saciar su sed de conocimiento. Indiferente a su fe y punto de vista, así como a sus ideas y valores.
Este aspecto no debe ser confundido con la falta de fe, de ideas o valores, más bien todo lo contrario. La información que recibimos nos acerca a otras realidades personales ajenas, aún por similares que nos parezcan siguen siendo ajenas pues no forman parte de uno. Ni proponiéndonoslo lograríamos copiar vivencias e impresiones externas.
La expresión siempre ha sido libre, aunque no lo fueran las personas para darla. Los actos sin embargo casi nunca lo fueron, están mediatizados por multitud de factores internos y externos a los individuos. Las conductas aprendidas, los miedos, supersticiones, creencias, valores, impulsos e instintos, etc. que rigen nuestro comportamiento. Los factores externos son aleatorios en el tiempo y espacio siendo casi ajenos. Todos estos factores, que aunque parezca lo contrario, no limitan el pensamiento, lo condicionan y le dan grandeza, colorido y variedad haciendo que existan las variadas formas de ver las distintas realidades.
La comunicación nos engrandece, la verdad nunca es completa para las personas. Siempre se diferencia de la mentira personal. El juez de nuestros actos, su testigo, las propias leyes, sus actores, sus penas y castigos se engloban siempre en el pensamiento individual y en nuestra naturaleza.
El similar exterior es variable, dependiente del lugar y del tiempo que nos toque vivir. Debemos de aprenderlo en su aspecto formal y en su lado práctico. Con sus grandes ideas: paz, justicia, igualdad, dios, libertad, etc. y con sus pequeñas miserias. Donde las grandes ideas se ven ultrajadas por cicunstancias propias de los roces entre los componentes de las sociedades que las labran, así como por normativas que regulan tales ideas.
Este aspecto conjunto de la humanidad forma un pensamiento entrelazado con el íntimo y personal. Aunque nos esforcemos en separarlos, sin olvidar el imposible de la misión .
A veces la separación entre la teoría y la práctica, entre las ideas y la vida cotidiana se contradicen y se hace difícil compaginarlas. La prestigiosa coherencia, perosnalidad y otros conceptos similares no representan en la práctica más que esteriotipos y esquemas alienantes que empobrecen a las personas. A estas las definen sus actos más que sus palabras y mucho más que sus ideas.
No podemos olvidar su antiguedad y desfase con la edad actual que exige de nuestra parte una recapitulación y creae nuevas fromas y prácticas que den forma a las moribundas ideas del siglo XIX u otras anteriores. Que servirán de caldo de cultivo de las nuevas y remodeladas ideas.