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La habitacion sin paredes

18-02-2005 08:52:01

Los nómadas


En el mundo actual no se habla de otros presentes y otras realidades, estas se nos ofrecen ditorsionadas para hacerlas atractivas y tener un mínimo de audiencia, pero con su fondo de realidad. Así olvidamos a los últimos nómadas que viven en las estepas asiáticas, pastores que dependen de sus animales cabras, ovejas, caballos, camellos,etc para vivienda, combustibley comida principalmente.

Donde la comida es escasa, en invierno se consumen los productos elaborados en verano. El alimento fundamental son unas tortas de pan. Y pese a ser ganaderos la carne es un lujo, al igual que las legumbres. Viven en sus yutas con armazaón de madera sujetas por estacas, con agradable temperatura todo. Su forma es circular. Aunque algunos son estables y viven en el valle sin desplazarse, en general aún son en su mayoría nómadas, como lo fueron todos los ganaderos.

Adoraban a la naturaleza aunque desde el S VIII son musulmanes, en su inmenso desierto, de caballos mongoles y ceremoniales antiquísimos donde existe un misticismo entre hombres y caballos. Donde el amor propio florece y el orgullo de todo un pueblo sobrevive.

El ordeño es principio y fin de cada jornada, como Dios en las oraciones. Ajenos a países y estados son mezcla y pureza a la vez. Con una lengua de origen turco aunque de etnía mongola representan uno de esos presentes que no existen para nosostros salvo en alguna aparición televisiva de documental a la que soy tan aficionado a la hora de la sagrada siesta diaría.

Son extraños peces en ríos lejanos, donde fluyen pocas y limpias aguas. Hijos de un arroyo ignorado, no de un gran rio, ni de grandes bandadas de peces de colores. Viven existencias reales y sus preguntas adquieren respuestas y todo queda por responder.

Aquí también hay respuestas que no limitan que no llenan, aspectos de la vida enajenada pero real. Que eriza los vellos y te hace sentir algo de verdad. Un ejemplo los toros, artificio hispano, donde el sol distingue a las personas, dando el sol a los soles y la sombra a las sombras. En el momento del paseillo con un sol que ilumina el oro de los espadas, precedidos por los arguaciles a caballo y detrás toda una corte de personajes. El enemigo querido es esperado con la vista clavada en él, le espera con un trapo e intenta pararlo. El animal mira a su alrededor, oye murmullos, sigue a un capote y se estralla con un poco de mala suerte en un un trozo de madera donde es burlado.

Se reserva debido a su poca fuerza, no convencido, intuyendo que no es su pelea. Lejos le quedan los días de sol y tiena hierba en plena Sierra Morena. Rehuye al picador, es la historia fresca de un perdedor. El alma del invento se resiente, y la verdad se nos presenta crudamente como otra mentira. Es el villano para la multitud anhelante de un momento de verdad en sus pobres vidas. Destinado a una muerte común en un simple matadero tras ser devuelto a los corrales prececido de unos híbridos axesuales, sonoros como un despertador antiguo en día de resaca. En vez de la sublime entrega, de la unión del hombre con la naturaleza y su lucha por dominarla. Donde el hombre se hace dios y domina a sus criaturas que se revelan cuanto pueden basados en institos ancestrales.

Quedan para otros instantes la mitología que rodea este artificio, el hombre-mujer que se hace hombre al dejar el capote y la contera, y en la apoteosis el hombre se hace Dios y toro al dar muerte al antiguo Dios-animal. Se unen todos con el Uno que fluye desde el origen de los tiempos. La vida se hace sentimiento y la razón se angustía encogida por un extraño mecanismo que la devuelve a su lugar de origen. El tiempo se detiene y cada objeto se encuentra en el sitio adecuado.

El público aplaude y ovaciona con olés cada acción del torero realizada con la maestría de un dios, lejano y fragíl. Ausente de su vida o con la eternidad por detrás apoyándole. Se olvida el mundo, este se transforma en un simple aro de arena. Cada uno de ellos se siente parte, todo se para, el mundo no rueda, esperando la muerte del alma de esta fiesta. Muriendo lo impensable, muriendo la vida. Es la muerte en su máxima expresión, es paseada entre el júbilo de la masa que ya piensa en la próxima vez que encuentren tal éxtasis y comunión, incluso la revivirán al recordar estas emociones, que han dejado una huella imperecedera en su espíritu.

Un fín en sí mismo que a veces no se consigue y en un último suspiro se escapan las ilusiones de miles de almas que apoyaron y creyeron en una idea, en una fe. Con el paso del tiempo sólo nos quedará el recuerdo de los aún vivos que mantendrá viva esa grandeza colectiva ; y la madurez personal para conseguir lo máximo para todos que por un suspiro una vez no se consiguió.

Mientras una luz lejana nos enseña el camino a seguir y una voz femenina nos invita a pensar en la próxima comida. Inmediatez y objetivos a largo plazo, principio y fin del camino.

Otra mentira que da sentido a nuestras alienadas vidas es el deporte, en concreto el fúltbol. El público vive y se emociona con las victorias de sus idolos. Que son a la vez dioses o demonios por el azar de un imprevisto.Un mundo donde impera la desigualdad y donde hay muchos Davides y algunos Goliats.

Por otro lado a veces el deportista siente instantes de eternidad donde todo se detiene y pasa como a camara lenta y el mundo es controlado por su voluntad y esta puede con todo. Y el público lo vive como arte y se emociona.

La unión de miles de personas en instantes de alegría infinita al conseguir los objetivos. La liberación de la identidad, la integración en la comunidad, el regreso al origen de la humanidad no se da más qeu en estas pequeñas o grandes mentiras en el mundo moderno en que vivimos. Sirviendo de valvula de escape para poder mantener este sistema de vida tan irracional.

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