Los escultores de montañas

Hace más de 2000 años se unieron, unos del norte y otros venían del sur, grabaron en las laderas con la ayuda del búfalo sus vidas. Este es una animal fuerte y sereno, cada hombre se une a su búfalo y se entierran juntos. Hechicero o adivino durante decenas de generaciones y con los mismos búfalos.
Los arrozales pasan de padres a hijos. Cada familia posee unos quince. Son arados y rastrillados varias veces y nunca están secos. Gran Dragón, el hechicero, rige todas estas tareas. Se producen trece variedades de arroz, según el suelo y altura.
El búfalo es el medio que ha hecho realidad este modo de vida. El hechicero consulta al viento, las nubes, en fín a la naturaleza, la montaña amarilla será esculpida pronto, quizás mañana. Esta acción se realiza dentro de una casa cualquiera donde no existen ventanas y el humo espanta a los mosquitos y ratas, mientras los niños cantan.
Las fuentes fluyen desde las cimas, la cuidadora de las fuentes conoce los cauces subterráneos y debe ser consultada. Igual el búfalo necesita del agua, sin esta su piel se cuartea y enloquece el animal, la necesita el agua tanto como personas y campos.
Se preparan para una nueva cosecha y el agua debe ser conducida a la nueva montaña amarilla, donde criará el arroz que sirva de sustento a todos. Las tribus se deben convencer para participar en las tareas, el hechicero convence a la autoridad anciana mientras fuman extrañas pipas y hacen señales en las fanegas de arroz seco.
La noticia se transmite de garganta en garganta hasta que todos saben cómo y donde se cultivará este año. Mientras las mujeres tejen, Gran Dragón preguntará al ancestral primer adivino, el que hizo posible esculpir la montaña, y mientras en el pueblo se celebran fiestas.
El día ha llegado , se expulsan los malos espíritus y se purifica la aldea, a ritmo de tambor y platillo monótono. Los Yin visten a las mujeres de colores vivos. Los Yanis piensan que las suyas ya son bastante bonitas y las visten de oscuro, pero juntos esculpen las laderas como la primera vez. Una voz de niño anuncia que el agua llega y esta se vierte desde las cimas e inunda la multidud de terrazas.
Los nuevos arrozales serán compartidos por las dos tribus, y se celebrarán grandes fiestas en las que no falta el alcohol de arroz. A los escultores de montañas les encanta la fiesta.
Doce arrozales que se ofrecen a la naturaleza y Gran Dragón con su búfalo ( Conocimiento inmenso) lo labran personalmente. Llegará el día en que su hijo ocupará su lugar, el trabajo seguirá siendo proteger las montañas y los arrozales, seguir el ciclo con una generación más.
Unos títulos de crédito nos alejan de este mundo, mientras insertan unos anuncios publicitarios a continuación. En otro espacio se nos recrea la antigua Babilonia, se ecribe de la fábula en la época de Nabucodonosor. Un relato de ironía y gracia con un escenario ficticio y sin rigor histórico. Se critica la burocracia, el monopolio de la iglesia, etc. En fín, se critica la sociedad actual con un pretexto de pasado. Una tentativa más de ofrecernos lo real en boca y tacto de un pasado idealizado. Igual sucede en una serie de dibujos animados en que se nos presenta la segregación racial entre animales y sus pequeños problemas para plantearnos nuestros problemas,que a su vez se ocultan y empequeñecen.
Por arte de un aparato con unos pocos botones cambiamos de realidad apareciendo los títulos de crédito aún y una media canción nostágica de una telenovela, tan criticada como cualquier otra y que llena vidas de personas consideradas cortas intelectualmente por quienes no ven más que su puesto y su estrechez mental, ajenos al flujo de la vida y del viaje sin medios de transporte. Del navegar en veleros imaginarios de vidas no ocurridas, como ilustrado que se embarca en aventuras dificiles y complicadas, viviendo y desayunando riesgo y excitación.