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La habitacion sin paredes

18-02-2005 18:13:12

La rueda de la fortuna


En un futuro plantearemos y veremos cómo se llegó a estas situaciones y variedades, por ahora sólo ofrecemos versiones o visiones del presente, inconexas y sin ganas de ser completas, de ser modificadas y completadas por cualquier lector ocasional.

Hasta podríamos incluir la vida de varias personas del presente y de países o lugares. El centro geográfico y religioso es incendiado y sirve de ascuas al renacimiento del ateismo y de un falso mundo donde los hombres frien sus restos por toda la eternidad.

La introducción de una nueva religión, motivada por dos esposas devotas, en todo un país gira alrededor de esta nueva y extraña religión de más allá de las altas montañas. Aislado del mundo y hundido en su silencio antiguo, una isla espera a su habitante.

El lugar más grande del mundo reducido a unos cuantos edificios, desde donde se controló un estado feudal de monjes. La arquitectura, murales, telares fueron inspirados por la religión. Esta impregnó toda la vida. Aunque tu corazón esté en llamas no dejes que el humo salga de tu boca, reza un refrán del territorio. Aún hoy se reza y ofrecen a los dioses sus productos conseguidos con un duro esfuerzo.

La rueda de la vida quiza anuncie una época de tolerancia, igual que los molinillos de monjes budistas. Mientras los que apuestan en subir, sin estar pendientes del insoportable frío y molesto viento, en cada expedición se plantean si pueden pasar tantas fatigas. Al frío el cuerpo no se acostumbra. En sólo tres días deben alcanzar la cumbre, todos deciden aguantar. La confianza en la unión con el resto y la experiencia dan fuerzas para seguir al filo de la congelación.

El Himalaya se ve debajo con multitud de picos, la cumbre de la diosa turquesa aún se les resiste. Las caidas son mortales hacia abismos de cientos de metros. La vida cobra un valor, una sensación, un momento.
Un atardecer siempre trae buenos presagios y más si no se otean nubes peligrosas que indiquen tormentas cruentas.

El frio es intenso, la soledad es palpable, se hace real. Cada jadeo es una oración. El día de la gloria se les presenta tras una noche interminable. Uno de ellos regresa víctima de una congelación en un esfuerzo amargo de salvar la vida. El resto siguen obstinados y reconocen su suerte por pisar lugares ajenos a los simples mortales. Los dioses siempre vencedores se presentan reales en forma de viento, nieve y roca para unos hombres que, en su afán de busqueda llegan hasta puntos más lejanos y peligrosos, poniendo en la cuerda floja su vida.

Sin poder imaginar a unos hombres despiadados que tocan el violín, formando extrañas familias de delincuentes. Atemorizando a las plantas y animales,no así a las personas porque estas no necesitan ser atemorizadas. Este grupo peleará y luchará contra todo disfrutando de bebidas y sexo mientras disparos invisibles de Dios los derriba de sus monturas artificiales. Las noticias corren pero los hechos se olvidan, o se montan como un caballo salvaje en un tiempo primitivo de la primer doma.

Los pequeños hechos olvidados de estas vidas contructoras de la historia y sin historia. Unos se acuerdan de otros, como infinitos hilos de seda, frágiles y elegantes, construidos por místicos gusanos a rayas mientras mastican infinitas hojas de moreda. Quizá esperemos a la doncella casadera que nos saque de nuestro mundo y nos extienda por el universo por motivo de una boda como hizo con los originales gusanos de seda. Nos cruzamos y por un azar formamos capullos donde nunca nacerán mariposas. O en caso contrario no habrá ojos para verlo pues sería tarea de dioses.

Nadie intuye la metamorfosis sólo intentan separar al resto de hilos finos de vestidos para unos dioses falsos; una vez tratados cada uno de sus infinitos capullos o civilizaciones. Quiero estar seguro de si existe un lado al que estar, si existe algo más que el devenir de vidas que se cruzan. Para seguir una de estas hasta el in¡finito remontándome atrás en muchas generaciones e imaginar a un predecesor en la multitud de tiempos vividos. En una eterna rueda de la fortuna que gira y gira desde el origen al fin de la humanidad. En cada hilo de la historia siempre en el lado equivocado en su época e imaginar posibles presentes no ocurridos por pura casualidad.

También los pequeños hechos accesorios y superficiales que completan nuestras vidas sin saberlo no siempre estuvieron ahí. Empujan al destino para encontrar la piedra donde tropezar. Las situación que evitamos se repite como una pesadilla infantil y la rueda de la fortuna adquiere su identidad. Los viejos mitos cobran vida,renacen los institos, muere aquello con lo que nadie debió de haber crecido. Toma forma un don especial de la vida y vemos que no contiene ningun secreto doloroso. Siguiendo cada cual su destino en esta infinita rueda donde en su extremo todos rien.

Los más predicen cortas vidas a ritos que perdurarán por tales motivos en infinitas generaciones y sólo en un par de vueltas de la rueca que hila los destinos de infinitos hilos de seda. Ser Dios o símbolo de dios es un arma de doble filo, la entrada en la vida del hombre es una bendición contradictoria. Quizá no debieron de mezclarse los dioses en nuestras pobres vidas.

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