Cuando los dioses sufren
Cuando los dioses sufren derraman lágrimas que riegan los campos y limpian el aire. Los sucesos graves y penosos están bañados en agua que purifica a los penitentes.
La amargura individual se transforma en alegría colectiva y felicidad eterna para la humanidad. Por contra cada domingo es radiante recordandonos que la felicidad es transitoria y las penas nos esperan a la vuelta de la esquina. Mientras la tierra se seca y sufre por no dar todos los frutos que debiera.
Encontrando en las penas la alegría y en la euforia el fracaso. Los hombres se prueban en la desgracia como el oro con el fuego (Seneca).
Igual a Odiseo todos peregrinamos y pasamos muchas fatigas hasta conseguir al fin lo deseado. Aunque resuene en nuestras mentes la voz del poeta : " Caminante no hay camino sino estelas en la mar".
Fin o medio, medio o fían, cuestión todavia no resuelta. Recordando al primero desgracia o problema, miden y mediran como balanza de justos en el día del juicio final las obras de hombres y animales. Hechos y dichos que no hacen sino aumentar las vistas y experiencias de toda vida, de toda vida humana y digna.
Enseñanzas diarías, pequeñas alegrias ,grandes dramas y desengaños.
¿Por qué Prometeo amigo de los hombres era un dios menor?
Igual al Dios judeo-cristiano creó al hombre de arcilla, material poco apto para la agricultura por su impermeabilidad y de color eminentemente "rojo". En consecuencia de deshecho y rebeldía frente a los dioses y la vida.
¿Por qué el hombre es patrón o medida de todas las cosas? Siendo un subproducto y una amenaza para lo estable y perdurable: el mundo.
El hombre un animal inquieto nunca encontró su sitio, todo lugar y tiempo fue idóneo para cambiar de actitud y nunca sucedió. Sólo en contadas ocasiones se llegó a una reflexión profunda y sincera. Pero esta llevaba a la mayor de las locuras: el considerar la sumisión como el sumo acto de rebeldía.
Vueltas y vueltas y siempre igual a Sisifo volvemos a empezar, aunque nos parezca diferente la piedra y el camino a seguir. Si en el principio estaba Dios, la nada, el big-bam o el caos. Si el final es el principio y vuelta a empezar o un final, final. En resumen si solo es la nada o casi, siempre estará el camino siempre el andar.
No tenemos ninguna mansión fija, habitamos los bosques de hormigón, nos tendemos en el cesped e imaginamos praderas con arroyos que riegan campos verdes donde viven felices campesinos. Ajenos al sudor que derraman y las miserías en que viven.
Nuestros campos son fríos, de madera, para congelados o al natural, nuestro verde en tecnicolor, nuestras fuentes de hierro, nuestros caballos de metal, nuestra imaginación en varios canales y un dial.
Donde las ideas de antes murieron y los creadores de nuevas se fueron con ellas. VIVA EL FUTURO Y VIVA EL PASADO.
¿Donde se fue el presente? Yo quisiera ponerme a tu lado, de defenderte, de infundirte vigor y valor , de luchar juntos, de matar a tus amigos e invitar a tus enemigos. Y tú con tu audacia de jilguero que canta junto al charco, donde le espera el esparto engomado dispuesto a arrancarte las preciosas plumas. Librarte de tu libertad para cantar enjaulado. Estropear el resto de tus lastimadas plumas en intentos valdíos de encontrar al niño que por inocencia infantil te deje fuera de la jaula, mientras regoge la punta caida de su interior.
Tú no tendrás esa suerte, tu hermano te robará el pedazo de vida que guardabas en el armario, mientras los más valientes de los jóvenes se adelantan entre las filas de desertores hacia la muerte blanca.
Cuando los que apoyas y animas se hunden en el fango, son despreciados y hasta los suyos se mofan de ellos , sólo unos pocos nostálgicos les hablan. Mientras los hundidos te ven fuera y los lazos ténues que los unen se rompan, sólo te queda el recuerdo de seres muertos o a punto de morir. Victimas de excesos o descuidos en la composición del mal o muerte en polvo que los degenera. Propicios a engordar estadísticas de la enfermedad moral de este tiempo que a ellos tanto afecta.
La guerra contra el individuo esta lista, la gran guerra llegó, el un contra uno universal. La destrucción de los caminos y de las piernas para andar. La nueva apocalipsis en este milenio. Ya murió Dios, ya casi la Naturaleza, el Hombre no puede morir, nunca existió.
Quizá aparezca el dosolador de ciudades, el destructor de mitos, el hacedor de valores, el minihombre: pequeño, ingenuo, axesual e idiota. El objetivo de toda publicidad y producto, de las nuevas guerras y de antiguos miedos. Donde ni las desgracias midan a los hombres. donde la vara de medir se rompa y los moldes con ella. Donde nos separemos de una vez de la odiosa Madre u de un Padre cornudo e irreal. Donde sólo exista uno y el resto enemigos y sólo se tenga y desaparezca la voz: ser y ser vivo.
Quizá esa cultura ancestral donde se vive para los muertos y son estos los que imperan en la vida, donde el sinsentido llega a su máxima expresión sea lo idela para nosotros. El grado máximo de refinamiento o la cultura. Sim embargo se desecha como bárbaro y nos afanamos por querer a la vida, cuando ni se la conoce.
Tantos siglos de pensadores, de personas ociosas e inútiles para llegar a las más altas cumbres de la hipocresía e insensatez perdurable. Con arrugas genéticas que envejecen a toda la Humanidad al completo. en cada una de estas arrugas hay vida, importantes cada una de las hojas de este inmenso arbol humano actual. Igual que cada año llega el otoño caeremos todos al lugar donde salimos: al inicio. Y nos unimos con el resto de generaciones antecedentes y nos confundimos con las hojas del bosque del universo ya caidas.
Pensamos que sólo existe la rama desde donde caimos y no el bosque en que vivimos. Que sólo hay un presente, pero este sólo es uno, la infinidad de ellos hace imposible atraparlos. Por ellos la habitación sin paredes se nos abre hacia otros mundos y presentes aunque estos sólo existan en ella.